Escucha compasiva y con dulzura.¿Qué significa para mí el acompañamiento espiritual?

Uff! Esta vocación nos sobrepasa, es decir, no hay una definición perfecta porque es hablar de la misericordia, la escucha compasiva, el discernimiento - no como un conjunto de reglas por aplicar, un discernimiento maduro y que ha pasado por la experiencia, que ha tocado las raíces profundas de la persona-, observación, pero no se queda en la observación, se involucra abriendo un espacio para que se aprecie lo que Dios está haciendo en la vida del acompañado.

En el acompañamiento es necesario ayudar a tocar las emociones, para comprender el sentido que las provoca, para ver mejor lo que acontece en la vida de la persona y de ahí actuar.

Meditando con la imagen de Jesús y el ciego de nacimiento nos ayuda a comprender este misterio de amor.

Seguramente el ciego que no veía con el sentido de la vista, tenía la capacidad de ver, percibir y comprender desde el interior, desde su alma, lo que acontecía en su vida. Deseaba la sanación de la vista, pero él comprendió lo más importante, se dio cuenta de que estaba ciego y quería ver, se dio cuenta de que le hacía falta este sentido para percibir y comprender el mundo exterior.

El ciego seguramente, y me atrevo a decir ‘seguramente’, porque era lo único que conocía, aprendió a vivir desde su interior y, consciente o inconscientemente, desarrolló otros sentidos para poder vivir. Con esto quiero decir, que el no saber esto - del sentido interior, está el peligro de volcalse a vivir solo desde los sentidos exteriores. Esto nos limita experimentar el mundo interior que nos habita y en donde reside nuestra esencia.

El ciego está gozoso y lleno de gratitud porque Jesús, primero lo vio -observó, comprendió su necesidad desde la compasión, se acercó, y lo tocó con amor y dulzura.

El acompañante espiritual no se sienta a escuchar historias solo por escuchar, se hace presente en la vida del acompañado como Jesús nos enseñó, mira a la persona y su historia con compasión y sin juicio; ayuda a través de un diálogo a entrar en el interior de su corazón, acompañarlo en este viaje hacia adentro para ayudarle a ver y a descubrir quién es, sus más profundos deseos y necesidades; y desde ahí, comprender la voluntad de Dios.

Esto pareciera muy complicado, pero en realidad no lo es, requiere mucha paciencia porque es el camino de humildad, de ser auténticos y, sobre todo, de apertura a una vida de oración y silencio Interior.

La escucha desde un corazón compasivo se convierte en un lugar sagrado, de encuentro íntimo con Dios ,de sanación - se abren los ojos-y de vida plena.

Next
Next

¡Es el Señor!