Bajo la Cruz Luminosa

Mirada Mística de Una Madre

Hay historias que no hacen ruido, pero que nos ayudan a reflexionar. Historias sencillas, ordinarias, escondidas… y, sin embargo, profundamente místicas.

Teresa, madre de tres hijos y con una hija con autismo -la hermosa clarita-, ha aprendido que la fe no se vive en lo extraordinario, sino en lo cotidiano. Después de atravesar mudanzas, dificultades económicas y el dolor del diagnóstico de su hija, descubre que lo que parecía una cruz pesada se convierte en una cruz luminosa cuando se vive desde la aceptación y el abandono en Dios.

Un domingo, al esforzarse por entrar a misa cargando a su hija inquieta y pesada, comprende profundamente que sin Dios no puede hacer nada (Cf. Mt. 11,28, 2 Cor. 12,9). No hubo consuelos extraordinarios, solo una madre cansada que persevera. Y allí descubre el verdadero sentido de la vida: amar, confiar y volver a Dios, incluso en medio del cansancio.

La santidad no está en lo sobrenatural, sino en cargar la cruz diaria con esperanza, amor y abandono en la Divina Voluntad de Dios. Esta es la mística de la cotidianidad.

Reflexión:

• ¿Qué significa para mí ir a misa?

• ¿Voy porque lo necesito… o porque cumplo?

• ¿Qué esfuerzo estoy dispuesto (a) a hacer por encontrarme con Dios?

• ¿Cuántas veces llego tarde a lo esencial porque que estoy distraído (a)?

• ¿Reconozco realmente que sin Él no puedo ser y hacer?

• ¿Soy consciente de que hay situaciones en mi vida que se presentan como cruces luminosas porque a pesar del sufrimiento me unen más a Jesús y reconozco que en Ėl hay descanso?

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