Entrando en la Cuaresma
La Cuaresma no es solo cumplir ritos o preceptos como quien realiza tareas. Es un tiempo de encuentro profundo con Jesús durante 40 días.
Es un espacio de reflexión a la luz de la Palabra, de apertura a la gracia a través de los sacramentos —especialmente la Confesión y la Eucaristía— y de entrar en uno mismo para dejarnos amar por Dios. No desde el egoísmo, sino desde la conciencia de que nos sentimos necesitados.
Es también un llamado a la conversión (metanoia): a orar con conciencia, como decía Santa Teresa de Jesús, sabiendo con quién me encuentro y quién soy ante Él. La penitencia y la caridad deben vivirse en lo secreto, no para ser vistos, sino como un diálogo íntimo con el Señor.
Que esta Cuaresma sea un cambio de mirada: hacia nosotros mismos -sabiendo que Jesús nos mira con amor-, y hacia los demás con misericordia -NO lastima; un tiempo para pedir perdón a Dios y los que hemos ofendido, perdonar y volver el corazón a Dios para su Mayor Gloria -Ad Mayorem Dei Gloriam.
Reflexiona:
¿Estoy viviendo la Cuaresma como un cumplimiento de la Ley o como un verdadero encuentro con Jesús?
¿Busco momentos reales de silencio y oracion para dialogar con Ėl?
¿Me acerco a los Sacramentos y en especial a la Confesión porque siento la necesidad de encontrarme con su perdón y misericordia?
¿Hay alguien a quien aun no he perdonado en mi corazón?
¿Estoy dispuesto a dejar que Dios transforme mi mirada hacia mi mismo (a) y hacia los demás?